Cuentos de príncipes y princesas que siempre terminan con un final feliz. Siempre lo mismo. Pero la verdadera preciosidad no se encuentra en la riqueza, si no en dos personas cuyos corazones terminan unidos y disueltos en uno solo. Aunque esas personas no sean de la realeza. Total, son seres humanos, y por lo tanto, tienen la capacidad de sentir... de tener sentimientos... y de saberlos compartir con su media naranja...
Porque el verdadero amor no es solo el de los cuentos que desde que somos pequeños nos leen, si no que se encuentra en los corazones de toda la gente que nos rodea. Y lo mejor de todo, es que no encontrarás nunca dos personas que tengan la misma manera de amar, de querer, de sentir...